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Razones por las que deberías de ir a un club swinger

Blanco C

Conoce las razones por las que deberías visitar un club swinger y disfrutar de tu sexualidad y la de tu pareja con otras personas

Redacción La Chaqueta News

Has oído hablar de los club swinger, incluso puede que tengas amigos, en pareja o solteros, que los frecuenten. Siempre te ha corroído la curiosidad pero no te has atrevido, por diversas razones: moral, miedo a dejarte llevar, pudor, temor a que alguien pueda reconocerte. Nosotros te estamos animando a que si tienes pareja, acudas a un club de intercambio y pases horas de sexualidad libre con otros adultos responsables. 

Queremos animarte a quitarte los miedos y a atreverte a entrar en un club swinger. ¿Por qué? Pues porque te da morbo y es bueno tener la mente abierta y querer descubrir cosas nuevas. Es bueno y lícito, no hay que llevarse las manos a la cabeza por ello. 

Quizás pases simplemente por ahí para echar un vistazo, quizás si vas con tu pareja acabes en un reservado dándole gusto al cuerpo y quizás simplemente no pase nada, pero al menos, habrás descubierto un entorno nuevo. Aquí van nuestras razones para traspasar las puertas de estos tipos de clubes.

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Es un sitio mucho más respetuoso de lo que te imaginas. Cualquier discoteca es mucho más irrespetuosa. En el club liberal impera una regla: no es no. Y no se insiste: es decir, si alguien te propone sexo y tú no quieres, no tendrás que echar mano de grandes argumentos para que te deje tranquilo. Lo entenderá a la primera. Ver a otros practicando sexo es EXCITANTE. 

No lo niegues: si te excitan las películas porno, ¿cómo no va a excitarte ver a parejas, tríos o lo que sea que surja, teniendo sexo en un club? Si decides unirte a la fiesta (o te invitan), estupendo y si no, al menos se te habrá erizado el vello (y algo más). Dejarse llevar es muy saludable. 

Vivimos atrapados en una sociedad que presta atención en: la moral, la religión, el trabajo, la familia… ¡las corbatas que te pones cada día! Dejarse llevar a veces es muy saludable. Recuperas lo que al fin y al cabo somos todos en nuestra base, puros animales. Así que sentirse un ratito (siempre acordándote del respeto eso sí) como si estuvieras en Sodoma y Gomorra no está nada mal.

Te abrirá la mente. A veces juzgamos a los demás y les ponemos etiquetas por puro miedo, por desconocimiento. En estos clubes nadie te va a obligar a hacer nada que no quieras hacer, así que siguiendo esa premisa, ¿por qué no ir a descubrir cosas nuevas que a buen seguro te harán tener una mentalidad más tolerante? 

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Además, descubrirás que su público es mucho más “normal” de lo que pensabas a primera vista: jóvenes, mayores, casados, solteros, clase alta, clase media. Hay de todo. Si vas acompañado y a los dos les gusta, quizás acaben disfrutando de una buena sesión de sexo. Las parejas abiertas saben separar lo que es el amor del sexo y entre sus reglas no caben los celos. 

Puede que lo entiendas o no y puede que tal vez no sea tu forma idónea de vivir en pareja, pero, ¿quién te dice que si vas acompañado esta experiencia no permitirá vivir una sexualidad más libre? Y no hablamos de que os vayáis a enrollar con otros, sino de que a lo mejor acabéis tan excitados viendo todo ese sexo a vuestro alrededor que os encerréis en uno de los cuartos a dar rienda suelta a vuestras fantasías, invitando a otros a veros/participar o no.

Te servirá para tener una experiencia diferente. Imaginemos que solo fuiste como curioso. Que nadie te propuso sexo y que ni se te había pasado por la cabeza hacerlo. Fuiste en plan esponja, para empaparte visualmente de todo lo que ahí pasaba. Míralo así: al menos tendrás una buena experiencia y podrías aprender uno que otro movimiento.